
La personalidad humana esta en continuo aprendizaje y cambio. Todos esos cambios llegan a través de la experiencia personal. Freud intentó explicar el funcionamiento de la mente humana, dividiendo a la personalidad basándose en los impulsos inconcientes, llegando a la conclusión de que poseemos un Yo (Siendo el Balance, es una estructura intermedia que trata de satisfacer al ello sin “irritar” al Superyo, se constituye en la base de la personalidad), el Superyo (Siendo el alto código moral, la referencia de comportamiento, en definitiva el ideal de comportamiento.) Y el Ello (Que surge a fin de cumplir de manera realista los deseos y demandas del ello de acuerdo con el mundo exterior.) Para entendernos un ejemplo: En un paso de cebra, el Superyo te dicta que tienes que ayudar a cruzar a la señora mayor que tienes a tu derecha y el Ello te dicta que tienes que pedirle el número de teléfono a la tía buenorra que tienes a tu izquierda.
Si llego a afirmar, que soy la personificación del mal, es por el simple hecho de que a lo largo de mi vida han ido pasándome unos sucesos que han hecho que mi personalidad sea la de un adorable mentiroso compulsivo, con un afán por llevar al limite personal del prójimo mas cercano y con una capacidad innata de librarse de los problemas echando las responsabilidades en sujetos que brillan por la ausencia de su carisma.
Para llegar a esta organización interior que tiene el pequeño J.L, ha sufrido una serie de “putadas” por parte de la gente que le rodea.
¿Cómo puede ser un niño bueno, si en plena noche es secuestrado mientras duerme, por unas quince o veinte personas de entrada edad y una vez atado en un banco, es rociado por el contenido de una hoya, la cual poseía unos 50 litros de sopa con fideos del día anterior? El sistema psicofisico que determina su conducta le hace que sea un niño vengativo, que este siempre al acecho y que no sea capaz de ver los sentimientos de bondad y humanidad en los seres humanos.
¿Cómo puede ser un niño bueno, si es alzado al estrellato social por mandar al hospital de una pedrada a un gordo que aterrorizaba pegando a los inocentes niños de su barrio? El pensamiento intrínseco de este niño hace que para llegar a la aceptación social haga cualquier cosa, una vez pruebas la fama no hay nada que te detenga.
¿Cómo puede ser un niño bueno, si es criado en una familia de personajes gaditanos, entre los que destacan un abuelo que manipulo un ataque por palomas asesinas rociando a la criatura con una bolsa de maíz? Desde pequeño esta acostumbrado a que le hagan estas cosas, y lo ve como algo normal, lo tiene aceptado socialmente en su circulo mas cercano, algo que podemos definir como el “escarde”.
A raíz de todo esto, me permito el lujo de introducir el término de SuperEllo. Una necesidad, bueno mejor dicho, una obligación moral, de molestar e incordiar con buen humor a los que te rodean, explotar el “ello” de Freud a limites insospechados. Usando el ejemplo de arriba, el SuperEllo seria el que te incita a empujar a la señora mayor a la carretera cuando pase un camión y ver como reaccionan la vieja, el conductor, la tía buenorra y todos los allí presentes. Cada uno tiene una personalidad distinta. Y tú, ¿Qué prefieres explotar? ¿El Superyo o el Ello?
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