Conozco gente que nunca nadie se podría imaginar.
Una vez presencie como se comían una sandia entera sin utilizar ningún cubierto, solo con las manos y abriéndola con la cabeza, una vez diez personas expulsaron fluidos corporales en un bote de champú y apareció el afortunado con un pelo liso y brillante, una vez al pequeño J.L. le ataron a un banco a las dos de la mañana y le tiraron una hoya con sus respectivos 20 litros de sopa con fideos de la noche anterior, una vez conocí a vaqueros, caballeros medievales y gladiadores (mis aventuras de tropa), una vez fui capaz de hacer caca en una bolsa y pasársela a P.G. para que hiciera lo propio solo por ganar una prueba, una vez hice un taller de metrosexualidad, una vez escuche a uno peerse mientras hacia el amor en una tienda de campaña con veinte personas escuchando alrededor, una vez me rompí un diente mientras hacia escalada por una presa abandonada, una vez pedí trabajo en un hotel y la primera patata que me mandaron pelar se lleno de sangre porque me corte un dedo (me pusieron a regar plantitas del hotel), una vez me caí en el salto del cabrero y me fracture una muñeca, una vez reunimos a todos los niños de un pueblo para que presenciaran actuaciones cómicas nuestras en un teatro, una vez hice mantita, una vez jugué al futbol sin balón, una vez presencie una bombona echando humo mientras el personaje que la aguantaba daba vueltas sobre si mismo al grito de: “Que me quemo Pepe”, una vez comí de la basura por demostrar mi honor, una vez fui abogado en un juicio del zorro y me tiraron al agua con ropa por demostrar su culpabilidad, una vez hice una conga en pelotas, una vez me declare culpable de haber cagado en mitad del cuadro sin haber sido, una vez me monte en un coche con unos peruanos en mitad de la sierra de Granada, una vez jugué al planta-nabos, una vez actúe de rapero en un fuego de campamento memorable, una vez fui a una fiesta de la espuma, una vez hable en sueños debido al mal olor de los pies de P.G. y P.C. (Cojones, COJONES CON MAYUSCULAS), una vez me hice un corte en la ceja, una vez participe en una carrera de carritos de la compra, una vez compartí unidad con los angangos e hice un fuego de campamentos donde me convertían en uno de ellos, una vez me emborrache en un convento de clausura, una vez fui cocinero y a la mañana siguiente me encontré el puré de patatas pegado en los árboles de alrededor, una vez robe comida del kraal, una vez escuche a un gemelo decirle al otro “que feo ere” o “tu puta madre”, una vez Suso me contó una historia de miedo, una vez me tire a una poza de agua natural en Cazorla, una vez publicamos un periódico, una vez cague en una letrina cavada por la patrulla caca, una vez conocí a la torototo, una vez hice una marcha por un río, una vez conocí a una chica que se quemaba los pedos con un mechero, una vez robe piquetas a lobatos, una vez me duche a cubazos de agua helada, una vez conocí a Braulio, una vez hice una huelga contra responsables en plena marcha, una vez ganamos en un día común, una vez me explotaron un huevo en la cabeza, una vez me pase un mes fuera de mi casa con la mochila acuestas, una vez se cayo al río turbulento uno de los gemelos anteriores y estaban mas preocupados ambos de salvar las mil pesetas de su riñonera que de salvar su propia vida…
…una vez hice amigos para toda la vida…
Todas estas experiencias las viví en los scout. Y nunca me avergonzare de nada de lo que hice. Un scout siempre será un scout aunque deje su pañoleta guardada en un cajón.
Y ahora, como responsable, me gustaría que los niños descubrieran todo lo que yo descubrí y vivieran esas cosas que nunca nadie se podría imaginar.
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