11 jun. 2009

La importancia de un buen nombre.



Se plantea la siguiente situación, con tres años, mis padres me llevaban a una guardería llamada “la Laguna” cerca de la iglesia Santo Tomás, en la ciudad de Cádiz. Con toda la cara de pillo como en la foto de la derecha, ya iba propagando mi filosofía de vida por el pequeño patio de la guardería, pues yo he venido al mundo para repartir amor y felicidad. Y fue allí, en ese pequeño patio, donde nació mi “primer amor”.

El pequeño J.L: Varón, moreno, con el pelo alborotado, diminuto, travieso y experto en ganar los torneos de canicas. Se convirtió en el foco de atención de una chica de piel pálida, serena, tranquila, con una larga melena rubia agarrada por dos coletas. Además era lo suficientemente alta como para sacarme dos cabezas y por supuesto, una revienta cachetes a los que pretendían levantarle la falda. Pues es así, como la “sheriff” del patio, vino un día con paso firme y decidido hacia mi, y sin previo aviso me soltó un: “A partir de ahora somos novios”.

Tuve que aceptar esta nueva condición, puesto que otra respuesta habría hecho peligrar mi integridad física, y así, sin tener la menor idea de lo que acarrea el compromiso del noviazgo, entramos en un abrir y cerrar de ojos en la dinámica del matrimonio, pues al día siguiente se celebro la primera de mis boda, adoptamos a uno de los niños del patio y me echaba broncas todos los días, porque hacia mas caso a mis colegas mientras nos tomábamos el zumito del recreo, que a ella.

Es importante reseñar que cada persona que pasa por nuestra vida marca nuestra personalidad en mayor o menor medida, y que esas personas tienen nombres, y cada uno de esos nombres dejara huella en nosotros.
Si el matón de tu colegio te mangaba el desayuno amenazándote con contarle a toda la clase que te hacías pis en la cama, te quedara un mal recuerdo de esa persona, y sin darte cuenta estas actuando con una serie de prejuicios a cualquiera que en un futuro conozcas con ese mismo nombre.

Con esto quiero reflejar la importancia de los nombres, pues en plena pelea familiar por como se debería de llamar mi hermana pequeña, la cual estaba a punto de nacer, fui sometido a un interrogatorio, mientras mi madre estaba en el sofá tumbada con la barrigota presidiendo el salón, me pregunto con un tono pacificador: “Y tú, ¿Cómo quieres que se llame tu nueva hermanita?”. Mi respuesta fue: “Pues Marta, como mi novia”. Así que las disputas familiares se acabaron, las peleas internas por quien ponía el nombre se extinguieron, las apuestas hacia otros nombres como María, Ana, o Gumersinda llegaron a su fin…

Por lo tanto el nombre de mi hermana fue fruto del amor parvulario de dos renacuajos, y ese nombre resolvió una disputa familiar. El amor triunfó, el nombre de mi hermana hace alusión al mismo, ahora bien; ¿Habrá dejado huella en la personalidad de mi hermana…?

9 comentarios:

  1. jejeje!!!habria que verte con esa cara de bicho malo sentadito en el sofa,to el mundo mirandote esperando a ver qué contestabas....y se queda tan traquilo,con solo 3 añitos.......MARTAAAAAAAAAAAAA!!!!!!como mi NOVIAAAA!! mAr!!

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  2. que mitica es esta historia joselito....!=)

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  3. Tu siempre INFLUYINDO en la vida de los demás, que sabio eres, y como nos encandilas con tus grandes historias, esta es una de ellas, que no habia tenido oportunidad de leer aun. Sigue asi compañero.
    Un abrazo
    J.R.

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  4. Gran J.R. todos nos INFLUYIMOS en menor o mayor medida, aprecio tu comentario, ademas eres sabedor que gracias a esta historia he conquistado grandes metas. Se aprecia el que dejes huella en mi humilde blog, para pronto compartir nuevas batallitas juntos que serán plasmadas. Un saludo.

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  5. a saber que huellas me va a dejar a mi tu nombre! jajajaj esta genial ;) R.C.

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  6. yo he venido al mundo para repartir amor y felicidad.
    ajajja anda k no sabes nada Killo :D

    ...de Hello kitty :)!

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  7. Sin duda, llamarse Cercandro marca para toda la vida. Y eso hay que saber llevarlo.

    Saludos

    Antonio

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  8. Muy bueno tu blog, me ha gustado mucho.
    Saludos

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  9. Saludos a los dos! Cada uno es libre de pensar lo que quiera sobre el presagio de los nombres, cada cual busca en sus creencia un consuelo a las contrariedades y reveses de la vida. Muchas gracias por el comentario, y seguir disfrutando de las historias!

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