29 mar. 2009

Un Viaje-Un Sombrero

La iniciativa “Un viaje-un Sombrero” nace en el verano de 2008, cuando se me ocurrió la absurda idea de, en cada viaje, llevar un sombrero distinto. (Que conste que por sombrero llamo a cualquier cosa, gorra, gorro, pañuelo, peluca del Millonario…)

El próximo viaje que tengo a la vista es el Crucero de Viaje de Ecuador con mi Clase de Medicina.

Para ello, os animo, a que participéis en esta encuesta, tenéis que ayudarme a elegir que “sombrero” tengo que llevar a este viaje.

Os presento a los candidatos:

1) Gorra de Sherk que venia en los Choco Krispie: La peculiaridad de esta gorra es que viene con una luz incorporada en la parte frontal de la misma. En un cuarto oscuro puedo encontrar cualquier cosa pulsando un solo botón.





2) Sombrero de Flores de los Veinte Duros (Actualmente Todo a un Euro): Al mas puro estilo Ismael Beiro, un sombrero Rosa dolor de ojos con un estampado de flores, ideal para el calor en Italia. Al mas puro estilo metrosexual. A juego con las gafas de corazones




3) Sombrero Rojo de Havana Club: Declarando mis intenciones desde un primer momento, este sombrero de paja tiene la peculiaridad de dejarme en la frente cada vez que me lo pongo una línea roja producto del desteñimiento de la paja.



4) Sombrero al mas puro estilo Oliver Twist: De difícil explicación, para pasear por las calles de Túnez






Pues una vez presentado a los candidatos, os animo a que votéis a través de un comentario con la palabra clave: GORRO (MAS EL NUMERO) y una breve explicación de cual os parece el más indicado para este viaje.
Muchas Gracias por vuestra colaboración.
J.L.

PD: Por petición popular incluyo una encuesta para que vuestro voto quede registrado.

26 mar. 2009

La playa



(Para la lectura de este relato es necesario que hagas uso de memoria y recuerdes si has visto la pelicula "Tiburón", porque si no las visto, te puedo reventar el final)

Teniendo en cuenta mi trauma infantil originado por la comprensa puertorrealeña en la piscina de mi barrio, no me quedaba otra que ir a la playa para poder refrescarme en los días de verano, 40 grados a la sombra marcaba el termómetro; más calor que recogiendo fresas en Almería.
Pero claro, la cosa de los traumas debía seguir presente, y no se le ocurrió otra cosa a televisión española que echar una mañana de verano, cuando no había nadie en mi casa, la peli de Tiburón.

Catástrofe.

Jaws, se llamaba la peliculita en su versión americana, de un novato Spielberg. Pues, es en éste relato en el que os voy a hacer un breve resumen de la película, de cómo mi mente en esos momentos, trasformo el guión original y construyó una autentica odisea con tintes gaditanos, es decir, os voy a relatarla historia de la película, si fuera rodada en Cádiz. Esta Película, marcaría mis posteriores salidas playeras.

El film narra la historia de un policía “mu” sieso que investiga un asesinato de una joven erasmus a manos de un tiburón. La joven estaba de fiesta en la playa de la Caleta con unos colegas noruegos, cuando le da un calenton vaginal y decide irse a darse un chapuzón con su colega Mike. Aquí, es cuando suena por primera vez la musiquita de la película, y el mamon del escualo se zampa a la guiri.

El PSOE en voz de Román, culpa a “LaTeo” y la hace responsable de lo acontencido en las costas gaditanas; la cual, para no descuidar a turistas decide que cerrar la caleta a los visitantes no sería lo más apropiado por lo que pone a vigilar en dicha playa al poli sieso, el cual tiene una gran fobia al mar porque de pequeño se cayó en el puerto y fue atacado por un montón de lisas mojoneras dejándolo traumatizado para el resto de los días que le quedasen por vivir.

Total, que “Las maris” de la Viña continuaban yendo a la caleta, a echarse unos cartones de bingo, y a una de ellas, “La Pepa de Cai”, se le muere el nieto por el mismo tiburón de 8 metros de largo, y decide poner como recompensa a quien encontrase al tiburón y le diera muerte, toda la pensión y herencia de su marido estaban en juego, que como todo Cádiz sabía estaba forrado, pues era el magnate de la venta de serpentina y papelillos en los carnavales de Cádiz.

Esto provoca que todos los pescadores de la provincia se lancen en busca y captura del bicharraco, y aquí, es cuando entra en escena el experto en tiburones, un enterao de la vida. A todo esto, los pescadores gaditanos empiezan a echar carnaza al agua, y pescan un tiburón tigre, le dan una paliza, y lo cuelgan de un palo echándole toda la culpa de la movida.
Pero el enterao, experto en tiburones duda de que ese sea realmente el malvado asesino que había matado a la erasmus y al nieto de la pepa, y decide adentrarse mar adentro para buscar nuevas pruebas. En dicha búsqueda, encuentra el bote de su colega “el cabesa”, medio hundido y con un diente de tiburón blanco (El cabrón del Jaws) incrustado en el barco, el cual pierde accidentalmente, quedándose sin pruebas.

La Teo reabre las playas gaditanas en vísperas del Trofeo Carranza, a pesar de una falsa alarma de dos jóvenes gaditanos que se pasearon con una aleta de madera comprada en el millonario. El hijo del poli sieso se vuelve loco con tanta alerta y le meten en el hospital. Entonces, el poli decide contratar al enterao, experto sobre tiburones con el presupuesto que la Teo tenia para la construcción del segundo puente.

Total, que en un barquito enano, minúsculo, se hacen a la mar, a por el tiburón de de ocho metros de largo y tres toneladas de peso, que de un solo bocado se comía el barco entero, con tripulación incluida.

La estrategia era ponerle barriles en la espalda del pescaito y así el animal no se podía hundir, mientras los tres que abordo se encontraban (El enterao, el poli, y un xenófobo de los tiburones al cual habían contratado también), se dedicaban a pegarles perdigonazos.

Alguien tiene la genial idea de meter al enterao en una jaula y de sumergirlo. La jaula, que tenía los mismo barrotes que la jaula dónde mi periquito habita; no aguanta el enviste del tiburón y se rompe. El enterao se esconde por ahí.

Entonces llegaba el momento cumbre de la película, y es cuando el tiburón se tiraba en todo lo alto del barco mierdoso, y se zampaba al xenófobo. El poli sieso desde lo alto del mástil, le lanzaba un disparo a un tanque de oxigeno que el mamón del Jaws se había zampado (Este se comía todo lo que encontraba a su paso, como para invitarlo a comer a un restaurante del Pablo grosso), en ese instante, nuestro entrañable amigo Jaws, salía volando y explotaba en un montón de cachitos.

El enterao sale de su escondite (Menuda maricona), mientras, el poli y él vuelven a la “Tacita de Plata” en unos barriles flotando.

Pues bien, esta película dejo a un montón de gente de mi generación traumatizada, desconcertada, turbada, haciendo de oro a todos los psicólogos-psiquiatras del mundo entero.

Desde entonces, cuando quiero refrescarme en verano, no me lo pienso dos veces, y me doy “cubasos” de agua fría en el jardín de mi casa…

9 mar. 2009

Mi primera Chuleta


Cuando somos pequeños, siempre nos enseñan la ley del esfuerzo, lo mejor siempre es estudiar, entendiendo y asimilando lo que estabas aprendiendo. Luego cada uno hace lo que le sale del alma y en los exámenes copia quien puede ó se atreve.
A raíz del último examen de Anatomía Patológica en el que se han condensado 23 temas extensos en 8 folios de letra Times New Roman en tamaño 6, he recordado que a lo largo de la vida estudiantil de nuestro protagonista, el pequeño J.L se ha cruzado con mucha diversidad de chuletas:

• Chuleta en folio (Y sus derivados: Papel cebolla, libretillas…)
• Escritas en una goma
• Con lápiz en la mesa
• Enrollada en un boli Bic
• Pegada a la espalda del de adelante
• Hacer como que tienes diarrea y guardar los apuntes en el W.C. (muy efectiva)
• Escribiéndolas en la mano. (Cuidado y no hacer una pregunta con la mano equivocada al aire, enseñando todo lo que tienes escrito en la misma al profesor)

Es ésta la historia en la que se narra, la primera y única vez que pillaron al pequeño J.L. con una chuleta (Lo cual no quiere decir que nunca hiciera alguna más).
Corría el año 2000, cuando en plena adolescencia J.L. tenía un profesor al cual todo el mundo le liaba unos tinglados en clase impresionantes. Era parecido a Míster Magoo, pero a lo gaditano, y a veces incluso animaba el cotarro y participaba de los jolgorios de sus alumnos. En sus clases de laboratorio eran habituales las guerras de pelotas de papel higiénico mojadas en alcohol y prendidas con un mechero; en sus clases de informática dejaban todos los ordenadores encendidos con un fondo de pantalla no demasiado adecuado a la temática de su clases pues, en ellos aparecían un montón de tías desnudas y en la hora siguiente venían los de primaria y se encontraban el pastel. Adelantaban los pupitres progresivamente hasta dejar al profesor atrapado en la pizarra. Se escondían tras las perchas y le metían sustos de muerte, se inventaban las fechas de su cumpleaños y le cantaban “cumpleaños feliz” con sus respectivos regalos perdiendo toda la clase… (En una ocasión acertaron). Llevaban bufandas y abrigos en pleno verano y él se quedaba extrañado por el cambio climático; se quedaban mirando la televisión como si estuviera encendida y luego alguien gritaba: ¡¡Un bicho!! Y todos se ponían a saltar y gritar por la clase.
Con semejante panorama, podemos imaginarnos como eran sus exámenes. Otro cachondeo. Hasta que una vez se puso seria la cosa, fue el día “C” (Cebolla-Chuleta)
En un examen de matemáticas, pocas chuletas sirven si no tienes pajolera idea del temario. Pues bien, este profesor que te servía para todo (Informática, Química, Física…), también daba clases de matemáticas, y en pleno examen, I.A. le hizo llegar una notita preguntando a J.L. como se hacía el ejercicio problema que daría lugar a la polémica.

Muy inocentemente, J.L. le contestó a la notita a su amigo. Dio la casualidad que estaba como a dos bancas más a la derecha, y tuvo que mandar un misil tierra-aire hacia su compañero para hacerle llegar el mensaje. Con tal mala suerte que fue a parar como cinco mesas mas para el fondo y en ese preciso momento el profesor se dio la vuelta y vio volando dicho papelito. Se puso rojo en cólera, y pregunto en voz alta: ¿Quién Ha sido?

El pequeño J.L. reacciono exactamente igual, que la primera vez que se tiro un pedo en clase (Tras una mañana donde el cola-cao le sentó algo mal) y lo pillaron: Echándole las culpas a otro. La mejor defensa es un ataque, y se levanto de la silla sin pensarlo y dio un fuerte grito: ¡¡¡HA SIDO ALE!!!
Para quien no lo sepa, “Ale” (Alejandro), era llamado el “Cebolla”, dada su propensa facilidad al llanto. En ese momento toda la clase, aporreando las mesas y dando gritos se abalanzó sobre el culpable, al son de: ¡Ha sido ale!
El profesor se dirigió hacia él, y empezó a acusarlo y gritarle, como le dijo que le iba a suspender el curso, hizo lo que todo hijo de cebolla haría: Llorar.
Que pecha de llorar se dio el chaval, sin articular una palabra; viniendo la tutora al escuchar semejantes gritos, y verse ese panorama, le metieron un paquete al Ale que yo no sé cómo no tiene ningún trauma infantil, pero claro como el cebolla no paraba de llorar nunca pudo defenderse y todo el mundo daba por sabido que él y solamente él, era el culpable, y el llanto le delataba.

PD: El día en el que los astros se alineen, y el “Cebolla” y “Nacho” (el famoso catequista) se conozcan, tened por seguro que formaran una banda terrorista anti J.L. y un día de estos me encontrare un paquete bomba en el Opel Corsa.

Pulsa aqui para saber quien era: Nacho el Catequista











Pulsa aqui para saber: La historia del Opel Corsa