9 mar. 2009

Mi primera Chuleta


Cuando somos pequeños, siempre nos enseñan la ley del esfuerzo, lo mejor siempre es estudiar, entendiendo y asimilando lo que estabas aprendiendo. Luego cada uno hace lo que le sale del alma y en los exámenes copia quien puede ó se atreve.
A raíz del último examen de Anatomía Patológica en el que se han condensado 23 temas extensos en 8 folios de letra Times New Roman en tamaño 6, he recordado que a lo largo de la vida estudiantil de nuestro protagonista, el pequeño J.L se ha cruzado con mucha diversidad de chuletas:

• Chuleta en folio (Y sus derivados: Papel cebolla, libretillas…)
• Escritas en una goma
• Con lápiz en la mesa
• Enrollada en un boli Bic
• Pegada a la espalda del de adelante
• Hacer como que tienes diarrea y guardar los apuntes en el W.C. (muy efectiva)
• Escribiéndolas en la mano. (Cuidado y no hacer una pregunta con la mano equivocada al aire, enseñando todo lo que tienes escrito en la misma al profesor)

Es ésta la historia en la que se narra, la primera y única vez que pillaron al pequeño J.L. con una chuleta (Lo cual no quiere decir que nunca hiciera alguna más).
Corría el año 2000, cuando en plena adolescencia J.L. tenía un profesor al cual todo el mundo le liaba unos tinglados en clase impresionantes. Era parecido a Míster Magoo, pero a lo gaditano, y a veces incluso animaba el cotarro y participaba de los jolgorios de sus alumnos. En sus clases de laboratorio eran habituales las guerras de pelotas de papel higiénico mojadas en alcohol y prendidas con un mechero; en sus clases de informática dejaban todos los ordenadores encendidos con un fondo de pantalla no demasiado adecuado a la temática de su clases pues, en ellos aparecían un montón de tías desnudas y en la hora siguiente venían los de primaria y se encontraban el pastel. Adelantaban los pupitres progresivamente hasta dejar al profesor atrapado en la pizarra. Se escondían tras las perchas y le metían sustos de muerte, se inventaban las fechas de su cumpleaños y le cantaban “cumpleaños feliz” con sus respectivos regalos perdiendo toda la clase… (En una ocasión acertaron). Llevaban bufandas y abrigos en pleno verano y él se quedaba extrañado por el cambio climático; se quedaban mirando la televisión como si estuviera encendida y luego alguien gritaba: ¡¡Un bicho!! Y todos se ponían a saltar y gritar por la clase.
Con semejante panorama, podemos imaginarnos como eran sus exámenes. Otro cachondeo. Hasta que una vez se puso seria la cosa, fue el día “C” (Cebolla-Chuleta)
En un examen de matemáticas, pocas chuletas sirven si no tienes pajolera idea del temario. Pues bien, este profesor que te servía para todo (Informática, Química, Física…), también daba clases de matemáticas, y en pleno examen, I.A. le hizo llegar una notita preguntando a J.L. como se hacía el ejercicio problema que daría lugar a la polémica.

Muy inocentemente, J.L. le contestó a la notita a su amigo. Dio la casualidad que estaba como a dos bancas más a la derecha, y tuvo que mandar un misil tierra-aire hacia su compañero para hacerle llegar el mensaje. Con tal mala suerte que fue a parar como cinco mesas mas para el fondo y en ese preciso momento el profesor se dio la vuelta y vio volando dicho papelito. Se puso rojo en cólera, y pregunto en voz alta: ¿Quién Ha sido?

El pequeño J.L. reacciono exactamente igual, que la primera vez que se tiro un pedo en clase (Tras una mañana donde el cola-cao le sentó algo mal) y lo pillaron: Echándole las culpas a otro. La mejor defensa es un ataque, y se levanto de la silla sin pensarlo y dio un fuerte grito: ¡¡¡HA SIDO ALE!!!
Para quien no lo sepa, “Ale” (Alejandro), era llamado el “Cebolla”, dada su propensa facilidad al llanto. En ese momento toda la clase, aporreando las mesas y dando gritos se abalanzó sobre el culpable, al son de: ¡Ha sido ale!
El profesor se dirigió hacia él, y empezó a acusarlo y gritarle, como le dijo que le iba a suspender el curso, hizo lo que todo hijo de cebolla haría: Llorar.
Que pecha de llorar se dio el chaval, sin articular una palabra; viniendo la tutora al escuchar semejantes gritos, y verse ese panorama, le metieron un paquete al Ale que yo no sé cómo no tiene ningún trauma infantil, pero claro como el cebolla no paraba de llorar nunca pudo defenderse y todo el mundo daba por sabido que él y solamente él, era el culpable, y el llanto le delataba.

PD: El día en el que los astros se alineen, y el “Cebolla” y “Nacho” (el famoso catequista) se conozcan, tened por seguro que formaran una banda terrorista anti J.L. y un día de estos me encontrare un paquete bomba en el Opel Corsa.

Pulsa aqui para saber quien era: Nacho el Catequista











Pulsa aqui para saber: La historia del Opel Corsa

6 comentarios:

  1. Quillo tu eres un hijo de la grandisima puta!!!!!!!!!!!!! xDDDDD

    ResponderEliminar
  2. J.L. yo staba presente en este momento histórico =) q capullo!! siempre pensé q fue el cebolla XD

    ResponderEliminar
  3. Muy wen blog, me recuerda muchas cosas xDD...
    Por cierto donde anda la foto del famoso "Nacho-Fernando" meando en un contenedor?? xD

    Creo que F.J.R.M tiene también algunas anécdotas sobre chuletas...

    ResponderEliminar
  4. q fuerte m parece. eso n mi clase seguro q no pasaba. las niñas de mi colegio eran más perras q yo y seguro q no hubieran llorao, ellas se habrían defendio.
    jajjaja enhorawena x la jugada!

    ResponderEliminar
  5. Err Cebolla!! En mi clase tambien habia uno jajajajajajjajajajaja Que crak!

    ResponderEliminar
  6. No es por na J.L pero yo y muchos otros siempre supimos que fuiste tu.... pero era tan gracioso ve al "cebolleta" que no cebolla llorando que se quedó ahí la cosa.
    Más que nada porque tu saliste unas cuantas veces diciendo Don Ignacio el chaval está llorando, yo no he sido pero si quieres puedo cargar yo con la culpa, y el contestaba pero si no has sido tu más vale que te calles...
    Fueron grande esos 5 minutos gritando !Ha sido Ale¡!Ha sido Ale¡
    R.V se la está pelando con tus historietas...
    Un saludo ;)

    ResponderEliminar