16 jul. 2009

¿Jugamos?


Me voy de viaje hasta el mes de Agosto. Dado que este mes habéis estado todos muy participativos, creo este post, para que cuando vuelva, me encuentre comentarios ingeniosos sobre el juego que os voy a proponer. Hace un excesivo calor veraniego por eso del cambio climático. Así que me tendréis que poner situaciones calurosas, todas empezando con un: “Hace mas calor que…”

Un ejemplo: “Hace mas calor que haciendo churro con un traje de neopreno”

12 jul. 2009

Windows


En la vida del pequeño J.L. han existido cuatro ventanas que han marcado su personalidad, como las patas de una mesa, sobre ellas se sustentan el verdadero significado de su maldad. Las cuatro ventanas pertenecen a la de su propia casa en Muermo real, la de su única tía, la de casa de su abuela, y la de su amigo R.R.

La primera de ellas, en la ventana Muermo Real, fue cuando juró y perjuró que había visto a Papa Noel con su tradicional carruaje dejando en su habitación una equipación del Cádiz Cf. entre otros regalos. El pícaro J.L no pudo despedirse de él porque quedó alucinado ante tal aparición, mientras que Papa Noel voló con Rudolf y compañía, no sin antes lanzarle al pequeño un guiñito de compadreo que éste supo interpretar como un regalo personal.

En el alféizar de una de las ventanas de casa de su tía, se desarrolló la siguiente aventura; en lugar de regar debidamente las plantas, decidió jugar con la regadera y divertirse apuntando con ella hacia la calle, con tal mala suerte, que en ese momento pasó una pareja en una moto, mojándoles el casco. Sin embargo, el destino quiso que mientras miraban hacia arriba para ver la procedencia del agua, se cruzara un coche y salieran volando ambos motoristas. El diminuto delincuente puso la regadera en la mano de su hermano y se fue al cuarto de baño a relajarse, desapareciendo así de la sala del crimen.

En casa de su amigo R.R, la hazaña fue compartida. La ventana daba hacia la calle, y desde un sexto piso comenzaron a lanzar mandarinas del Mercadona que una a una iban impactando sobre los coches que pasaban. Uno de estos vehículos, llamó a la policía que interrumpió en el bloque de R.R. En ese momento, el par de amigos apagaron todos los aparatos electrónicos para que pareciese, que no había nadie en la casa. Los policías se fueron por donde habían venido tras intentar entrar en la casa sin éxito.

Por último, el cuarto pilar que marcaría definitivamente la malicia del pequeño J.L se desarrolla en casa de su abuela. Todos dormían la siesta, mientras tanto él se dedicaba a manchar las sábanas de la vecina de abajo, con aceite de oliva virgen. Para no levantar sospecha alguna, J.L roció un jersey rosa que estaba tendido en la cuerda de su abuela, para que pareciese que todo el aceite venia de un piso más arriba donde vivían dos compañeras de guardería que eran un autentico incordio.

Por lo tanto y en resumidas cuentas, a través de estas cuatro ventanas vemos su autentica esencia y valores, que en Muermo Real se aplicaba la inocencia de la mentira; en la casa de su tía, el pecado sin castigo; en casa de R.R., la supervivencia extrema, y en casa de su abuela, las culpas de cualquier trastada, ingéniatelas para echárselas a otro…

9 jul. 2009

La venganza se sirve… en un bote de champú


Sobre la venganza se ha dicho y escrito mucho, pero ten cuidado si realizas una ofensa al pequeño J.L. pues puede sufrir las consecuencias de su malvada y perturbada mente. En tiempos de adolescencia extrema, en un campamento, había una chica que era excesivamente pesada y que por culpa de esta forma de ser, no paraban de caerles marrones al grupo en forma de castigos. Es entonces, cuando un comité de sabios, se reunió y decidieron que era la hora de realizar un correctivo y prepararon una gran “Venganza”.

Todos los varones allí reunidos, colocaron en un vaso de metal un poco de su yo interior, y expulsaron una serie de fluidos corporales. El último en hacer la faena, tuvo la genial idea de dejar el vaso “escondido” en mitad del campo y fue entonces, cuando a la hora de recogerlo lo vimos lleno de hormigas y como todo el mundo sabe las hormigas siente atracción por este fluido corporal porque tienen laboratorios científicos de nivel alfa donde preparan una hormiga atómica para acabar con el mundo (Una explicación mas científica sería por el alto contenido de fructosa que tanto atrae a las hormigas, pero tenia ganas de soltar esa parida)

Mientras se desarrollaban los acontecimientos, había un grupo encargado de entretener a la fémina en cuestión y otros que cogerían su neceser. Fue entonces, cuando P.G. agarro el vaso de metal lleno de hormigas, y sin ningún tipo de escrúpulos lo vertió sobre el bote de champú extraído previamente del neceser, con hormigas incluidas, cerrando el tapón herméticamente.
El neceser con la bomba explosiva fue puesto en su sitio, el comité se lavo las manos, y mientras esperaban para el turno de la ducha, se fueron reuniendo en una mesa para ver los resultados de semejante venganza.
La leyenda cuenta, que mientras las mujeres se dirigían a las duchas, acompañadas de un monitor que era amigo nuestro (hablo en pasado, pues dudo que vuelva a dirigirme la palabra), se dice, que la persona que iba a sufrir en su cuero cabelludo el poder de la venganza, mientras se estaba duchando, observo unas cuantas hormigas en su bote y decidió usar otro, y de repente por arriba vio una mano amiga, que le pedía urgentemente un poco de champú para poder lavarse. En ese preciso momento, y sin dudarlo, cogió el bote infectado y se lo paso por arriba.

La panda de anormales esperábamos en las mesas cual seria el resultado de la broma, cuando salió de las duchas nuestro monitor, limpito y aseado, con su neceser en la mano derecha, con la toalla azul de baño en la mano izquierda y sobre esta toalla, el bote.
La cara de todos fue de asombro absoluto, no nos lo podíamos creer, y mientras se dirigía a nosotros con paso firme y elegante, destilando un aroma embriagador, soltó un, “Que suave y sedoso deja el pelo el champú de L.H.”.
La venganza es un placer que se sirve en un bote de champú pues el destino quiso, que en lugar de vengarnos de la mujer producto de todos nuestros problemas cayese sobre el que nos ponía los castigos todo el peso de la venganza.

2 jul. 2009

Cosas que no me gustan




- No me gusta decir: “No lo se”.
- No me gusta cuando hago caca mojarme con el aguita.
- No me gusta que me salgan pelotillas en los pies por ponerme calcetines nuevos.
- No me gustan las palomas.
- No me gusta viajar metido en el maletero.
- No me gustan las bragas fajeras.
- No me gustan los pies ajenos (Sobre todo los callosos y olorosos).
- No me gusta encontrarme un pelo huevo en la sopa.
- No me gusta comer sin agua.
- No me gusta el moreno albañil.
- No me gusta que me despierten los rayos de sol dándome en la cara.
- No me gusta que me despierten llamándome al móvil.
- No me gusta que me despierten las campanas de la Catedral.
- No me gusta ser pegado con un calcetín usado.
- No me gustan las compresas flotando en las piscinas.
- No me gustan las peluqueras con un titulo del CCC.
- No me gustan las rebajas llena de gente comprando impulsivamente.
- No me gusta un sobaco medio depilado.
- No me gusta que me zumben en el Messenger.
- No me gusta como huelen los autobuses.
- No me gusta el olor a tabaco en la ropa.
- No me gusta cuando las abuelas cogen los cachetes.
- No me gustan las mujeres con bigote.
- No me gustan las algas en la playa.
- No me gusta que me quiten el mando de la tele.
- No me gustan las moscas gordas.
- No me gusta escuchar voces que me dicen que tengo que hacer.

Pulsa aqui para ver: Cosas que me gustan
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Cosas que me gustan


- Me gusta palpar muslos (Zona triangulo de Escarpa).
- Me gusta arrancar sonrisas.
- Me gusta oler pelos ajenos.
- Me gustan los FrigoPies.
- Me gusta mantear a la gente.
- Me gusta escardar a las personas que me rodean.
- Me gusta estornudar con todas mis fuerzas.
- Me gusta el color amarillo.
- Me gustan las japonesas.
- Me gusta estirarme en la cama hasta crujir.
- Me gusta ver a mi perro cazar moscas.
- Me gusta dar collejas sonoras.
- Me gustan los perros salchichas.
- Me gusta escribir notitas en clase.
- Me gusta el Pópulo.
- Me gusta la comida de mi abuela.
- Me gusta dar cobaso a la gente inocente.
- Me gusta protestar.
- Me gusta cotillear los móviles ajenos.
- Me gusta levantarme de la siesta y que ya sea de noche.
- Me gusta Steve Urkel.
- Me gustan los mofletes.
- Me gustan las casapuertas.
- Me gusta mojar pan en la salsita de los filetes.
- Me gusta tener mi hueco en el sofá.
- Me gusta echarle las culpas a otro cuando me tiro un peo.
- Me gusta tomarme la pastillita azul todas las noches.

Pulsa para ver: Cosas que no me gustan

1 jul. 2009

Una vez...

Conozco gente que nunca nadie se podría imaginar.



Una vez presencie como se comían una sandia entera sin utilizar ningún cubierto, solo con las manos y abriéndola con la cabeza, una vez diez personas expulsaron fluidos corporales en un bote de champú y apareció el afortunado con un pelo liso y brillante, una vez al pequeño J.L. le ataron a un banco a las dos de la mañana y le tiraron una hoya con sus respectivos 20 litros de sopa con fideos de la noche anterior, una vez conocí a vaqueros, caballeros medievales y gladiadores (mis aventuras de tropa), una vez fui capaz de hacer caca en una bolsa y pasársela a P.G. para que hiciera lo propio solo por ganar una prueba, una vez hice un taller de metrosexualidad, una vez escuche a uno peerse mientras hacia el amor en una tienda de campaña con veinte personas escuchando alrededor, una vez me rompí un diente mientras hacia escalada por una presa abandonada, una vez pedí trabajo en un hotel y la primera patata que me mandaron pelar se lleno de sangre porque me corte un dedo (me pusieron a regar plantitas del hotel), una vez me caí en el salto del cabrero y me fracture una muñeca, una vez reunimos a todos los niños de un pueblo para que presenciaran actuaciones cómicas nuestras en un teatro, una vez hice mantita, una vez jugué al futbol sin balón, una vez presencie una bombona echando humo mientras el personaje que la aguantaba daba vueltas sobre si mismo al grito de: “Que me quemo Pepe”, una vez comí de la basura por demostrar mi honor, una vez fui abogado en un juicio del zorro y me tiraron al agua con ropa por demostrar su culpabilidad, una vez hice una conga en pelotas, una vez me declare culpable de haber cagado en mitad del cuadro sin haber sido, una vez me monte en un coche con unos peruanos en mitad de la sierra de Granada, una vez jugué al planta-nabos, una vez actúe de rapero en un fuego de campamento memorable, una vez fui a una fiesta de la espuma, una vez hable en sueños debido al mal olor de los pies de P.G. y P.C. (Cojones, COJONES CON MAYUSCULAS), una vez me hice un corte en la ceja, una vez participe en una carrera de carritos de la compra, una vez compartí unidad con los angangos e hice un fuego de campamentos donde me convertían en uno de ellos, una vez me emborrache en un convento de clausura, una vez fui cocinero y a la mañana siguiente me encontré el puré de patatas pegado en los árboles de alrededor, una vez robe comida del kraal, una vez escuche a un gemelo decirle al otro “que feo ere” o “tu puta madre”, una vez Suso me contó una historia de miedo, una vez me tire a una poza de agua natural en Cazorla, una vez publicamos un periódico, una vez cague en una letrina cavada por la patrulla caca, una vez conocí a la torototo, una vez hice una marcha por un río, una vez conocí a una chica que se quemaba los pedos con un mechero, una vez robe piquetas a lobatos, una vez me duche a cubazos de agua helada, una vez conocí a Braulio, una vez hice una huelga contra responsables en plena marcha, una vez ganamos en un día común, una vez me explotaron un huevo en la cabeza, una vez me pase un mes fuera de mi casa con la mochila acuestas, una vez se cayo al río turbulento uno de los gemelos anteriores y estaban mas preocupados ambos de salvar las mil pesetas de su riñonera que de salvar su propia vida…
…una vez hice amigos para toda la vida…

Todas estas experiencias las viví en los scout. Y nunca me avergonzare de nada de lo que hice. Un scout siempre será un scout aunque deje su pañoleta guardada en un cajón.

Y ahora, como responsable, me gustaría que los niños descubrieran todo lo que yo descubrí y vivieran esas cosas que nunca nadie se podría imaginar.