12 oct. 2009

Prox. 50 Entradas (Bodas de Oro)

Como se aproxima la entrada 50 de las aventuras del Pequeño J.L., pido a mis fieles seguidores a que me ayuden a elaborar el TOP3 de las historias que más os hayan gustado, participando en la encuesta que os dejo a la derecha.
En primer lugar pongo una lista de mis preferidas, y estoy abierto a la posibilidad de añadir alguna que a vosotros os trasmitiese algo y se me haya pasado. Muchas gracias:


La historia de la punta:


“Una anécdota de mi infancia relacionada con petardos y un mojón en un cuarto de baño de la Punta San Felipe en Cádiz.”


Mi Primer Coche:

“Como solucionar la crisis atropellando a ancianitas a la salida del mercado para así no tener que pagar más pensiones. Conclusión que saque mientras me sacaba el carnet de conducir”


Mi Primera Chuleta:


“Cuando somos pequeños, siempre nos enseñan la ley del esfuerzo, lo mejor siempre es estudiar, entendiendo y asimilando lo que estabas aprendiendo. Luego cada uno hace lo que le sale del alma y en los exámenes copia quien puede ó se atreve.”

Mi Kryptonita:

“Mi debilidad, las piscinas de barrio. Un gracioso accidente con una compresa pueblerina”


Mi primer Asesinato:


“Un gordo mamon que controlaba al barrio, todo estaba bajo su poder y nos hacia bulling, acabe con su vida de una pedrada”

Mi odio más profundo:

“Por culpa de un trauma infantil puedes acabar por odiar a una especie hasta el fin de mis días”


La venganza se sirve en un bote de champú:


“Sobre la venganza se ha dicho y escrito mucho, pero ten cuidado si realizas una ofensa al pequeño J.L. pues puede sufrir las consecuencias de su malvada y perturbada mente.”

El Perfume:

“En mi barrio, rodeado de mis amigos de la infancia, uno de los entretenimientos que tuvimos para pasar el día, fue fabricar nuestros propios perfumes y posteriormente comerciar con ellos para ganarnos un dinerito extra.”


El SuperEllo como filosofía de vida:


“Una teoría psicológica que se tiene que expandir por el mundo”

Ley de Vida:

“La capacidad de invención, es proporcional a las posibilidades de éxito”

7 oct. 2009

¿Qué prefieres lo natural o lo artificial?



¿Qué prefieres lo natural o lo artificial?
¿El relleno o la silicona?
¿Penes impotentes o Vibradores manejables?
¿El sexo o el cibersexo?
¿Un bebe mofletudo o un Nenuco?
¿Ir a un estadio o jugar al Iss Pro?
¿Un corazón o un marcapasos?
¿Jugar en la calle o chatear por el Messenger?
¿Jamón o un Big Mac?
¿Un concierto de la Pantoja o Melendi en el Ipod?
¿Jugar al tenis o darle al mando de la Wii?
¿Escribir un libro o escribir un blog?
¿El sol o los rallos UVA?
¿Unos ojos negros como las pelotillas del ombligo o lentillas azules cielo?
¿La playa o la piscina?
¿Una obra de teatro o una película de Spielberg?
¿La gripe o la gripe A?
¿Un sobaco peludo o uno rasurado?
¿Indurain o Armstrong?



Mira las fotos…

Siempre molaron los tiovivos

1 oct. 2009

Una de Piratas


Cuando el pequeño J.L. apenas tenía 5 años y no levanta ni siquiera dos palmos de altura, se encontraba en su casa, en una típica calurosa tarde de verano sin colegio, donde los planes brillan por su ausencia.
Por aquella época, los juguetes más reclamados por los niños de su edad eran los divertidos Playmobil. (Seguro que todos vosotros habéis vivido alguna aventura junto a ellos, o habéis ido al cole con vuestro favorito en el bolsillo).
Pero esa tarde el pequeño J.L. no se disponía a jugar con ellos, aunque por supuesto si que tenían parte de protagonismo en la idea que rondaba en su cabezota desde hacía días; la idea no era otra, que ver una película en la que su fiel amigo, el Playmobil “Pata palo”, fuese el personaje principal de las aventuras que él mismo había imaginado. No se lo pensó dos veces e introdujo un par muñecos en el VHS de casa, se sentó, le dio al play y esperó indefinidamente a que la peli empezase.
Y digo infinitamente porque la película nunca comenzó. Al contrario que la paciencia de su madre, que nada mas llegar del trabajo y encontrarse con ese panorama, su paciencia en ese preciso instante tocó fondo... Una vez más, recibí un par de collejas, y una monumental bronca pues el vídeo había dejado de funcionar por mi aire de director de cine frustrado.

Sin embargo, la única preocupación que a mí me quedó fue que en aquella ocasión el castigo había consistido en perder no solo a dos de mis compañeros favoritos de batallas (a partir de ahora estarían ahí, en un oscuro pasadizo), si no que mi progenitora me retiró a toda su familia pirata, incluido el barco y la isla del tesoro. Pasé unos días inmersos en una profunda tristeza, nada me consolaba, solo quería volver a recuperar mis juguetes favoritos y aquello derivo en un grave trauma infantil…
Menos mal que ahora hay nuevas tecnologías, pues si cuando yo era chico, en lugar de ese enorme trasto de VHS hubiese existido un DVD solamente me podría haber cabido la churra, y no hubiera perdido al Playmobil pirata “Pata palo” y por consiguiente mi infancia por verle en acción en la tele, como mucho vería una peliculita subida de tono con mi pito como protagonista.

Años mas tarde, me enteré que mi madre se encontraba en una cafetería gaditana, charlando con una amiga sobre la travesura que su pequeño J.L había acometido horas antes. Y esto me lleva a imaginarme a que los sentimientos que mi madre aun desprendía por tal hecho mientras contaba la anécdota y seguramente también el tono de voz empleado, hizo que una Elvira Lindo, habéis leído perfectísimamente bien, la famosa escritora de las aventuras de Manolito gafotas y su hermano “El imbécil”, estuviera en ese preciso instante tomándose un cafelito y se sintiera inspirada con lo que estaba escuchando, en el cálido y mágico ambiente de su ciudad natal, Cádiz… con una historia que realmente le había conmovido.

Pues no sé si recordáis, que en uno de los capítulos de la familia de Carabanchel, el imbécil, hermano pequeño de Manolito, encajó un muñeco en el vídeo de su tía mientras su madre Catalina regaba las plantas de la casa.
Y así fue, como ésta gaditana conocida nacionalmente, se consagró en el mundo de la escritura. Y como a partir de lo que en un principio fue una fatal idea por parte del travieso J.L, a posteriori se convirtió en el suceso que consagró definitivamente a Elvira Lindo, tanto en el mundo de la escritura como en el mundo del cine, y finalmente su trastada fue llevada a la televisión de todos los hogares españoles.